UNA SORPRESA PARA MARTINA

02/06/2018 1:55 am

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Por más que siempre supimos que queríamos más de 1 hijo, por muchos meses me pregunté si sería posible volver a querer a otro bebé tanto como quiero a Martina. Volverme a desvivir, a poner a un lado mis prioridades y a entregarme por completo a la etapa de crianza.

Así como ha sido lo más hermoso que me ha pasado, también ha sido lo más transformador y, pensar que puedo volver a vivir eso de nuevo me llena de nervios.

Decidimos esperar 3 años entre cada bebé por muchas razones: el querer amamantar a Martina por más de 2 años, darle el tiempo adecuado a mi cuerpo para que se recuperara del primer embarazo y espacio suficiente a mi negocio para arrancar fueron algunas de las más importantes.

Pero creo que lo que más aprendimos a valorar del tiempo entre cada hijo fue darnos cuenta que todo esto es simplemente una etapa, que pasa más pronto de lo que nos imaginamos, que trae consigo muchas situaciones que nos ponen a prueba y que realmente con la actitud correcta se puede disfrutar de cada minuto del proceso.

“No te presiones, tu cuerpo solito te hará saber cuándo estés lista para otro bebé” – me dijo mi sabia amiga Neram.

Y así fue.

De un día a otro veía bebés y quería cargarlos. Me ilusionaba ver cómo Martina los observaba y las caras que hacía. Y se me salía el corazón cuando fue ella quien empezó a decirme: “¡Mami! quiero un hermanito, un bebé chiquitito que no hable y no camine…”

Tal vez fue mi cuerpo el que estuvo listo. O tal vez fue mi corazón el que se relajó al ver la enorme ilusión de Martina.

Pero hoy les puedo decir que estoy tan emocionada como cuando estaba embarazada la primera vez.

Tal vez más, pues ya sé lo que se siente tener a un bebé dormidito encima y no querer ni respirar por miedo a que termine ese momento.

Tal vez más, pues ya no es sólo mi ilusión, y la de Andrés, sino también la de Martina que cada mañana le da besitos a mi panza y me pregunta cómo amaneció el bebé.

Te estamos esperando, bebé. Para que nos pongas la vida de cabeza y nos enseñes de nuevo que cuando de amor se trata, las expectativas jamás son suficientes.

Les comparto los detalles de cómo le contamos la sorpresa a Martina. Sobra decir que su reacción fue lo más hermoso que jamás nos imaginamos.

 

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