SI TÚ COMES DONDE QUIERES, ¿POR QUÉ UN BEBÉ NO?

10/24/2015 12:41 am

normalizando la lactancia

Una de las razones por las que amo amamantar es por la practicidad que esto me da. Salgo de mi casa con varios pañales, un cambio de ropa y ¡listo! No necesito ni planear la hora del regreso.

Al principio era complicadísimo… entre que me dolía, me daba pena y me sofocaba usando la cobijita, Martina se ponía a llorar y yo así menos lograba pegármela. Pero poco a poco nos fuimos acostumbrando.

Descubrí que usar 2 blusas es más fácil que abrir una de botones, que los baberos/cobijitas sólo funcionan hasta que el bebé descubre que tiene manos y que, a partir del mes 3, Martina se ha vuelto tan eficiente que hay veces que no necesito ni sentarme para darle una comida completa.

Le he dado de comer en restaurantes, cine, aviones, parques, playa, clase de yoga, asiento trasero de mi coche, sentada en donde pesan las maletas en el aeropuerto y hoy, parada en la eterna fila de la caja en el Babies R Us.

En más de un lugar me han hecho mala cara pero, sorprendentemente, fue en la tienda de bebés en donde la gente más me volteó a ver como si trajera una pistola armada.

Así que a todas las personas que se siguen asustando cuando ven a una mamá amamantar en público les dedico este video. Junto con la promesa de que, a diario, seguiré dándole de comer a Martina en donde se le de la gana con la esperanza de que algún día ver una chichi se les haga más normal que ver una botella.

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