primer amor

12/01/2010 2:12 am

Me contaron una historia de amor preciosa, de esas que son tan bonitas que sólo pueden corresponder al primer amor. Cuando uno se entrega completito, sin ese “yo no doy hasta que no me den”. Me hizo sentir bonito y acordarme de esos tiempos en donde el querer a la otra persona era lo único importante.

La historia, va más o menos así: P. es una adolescente, hija de un papá muy estricto que no la deja tener novio. Es una niña increíble, con los pies bien puestos en la tierra y valores bien inculcados. Por más que un par de veces se ha peleado con su papá y no entiende su manera de pensar, le hace caso. Hace más o menos 2 años conoció a G. en un campamento. Desde ese entonces, se escriben cartas, mensajitos y hablan por teléfono. Él la procura y la espera, sabe que no es posible verla ni ser su novio, pero está dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario. Por internet y por teléfono platican todo el día. No se ven a los ojos pero se conocen más que muchas parejas que sí lo hacen. Son mejores amigos, son cómplices y también se quieren. Se emocionan con los detalles chiquitos: escuchar la voz del otro, una risa, un silencio, un te quiero. Son felices pues saben que cada día falta menos tiempo.
¿Qué demonios nos hace el crecer y por qué dejamos atrás a nuestro primer amor? ¿En qué momento nos convertimos en inspectores que palomean cualidades o defectos de la otra persona? ¿Cuándo fue que decir 20 veces un “te quiero” se volvió más importante que demostrarlo?
y… ¿por qué ahora con la mano en la cintura dejamos a un lado a la persona que amamos pensando que a la vuelta de la esquina encontraremos al siguiente?
Chin. No se. Sólo se que sí extraño mucho a mi primer amor.

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