50 Shades of Grey: ¿Moda, amor o morbo?

10/24/2012 11:36 pm

Estaba en el aeropuerto leyendo revistas cuando me tocó presenciar una discusión un tanto chistosa. Una aeromoza de United, como de unos 60 años, entró pálida a la tienda a contarle a la vendedora que perdió el libro que acababa de comprar. Sin hacerle mucho caso le contestó que qué lástima pues había sido la última copia. Indignada, la aeromoza le pidió buscar en la bodega o hablar a las demás librerías del aeropuerto, pero que era inaceptable que se les agotara. La vendedora, una chinita flaquita flaquita, sólo se le quedaba viendo con cara inexpresiva. Después de un monólogo de 4 minutos en donde la aeromoza culpó a la vendedora de haberle arruinado la semana, cogió su maleta de mano y se fue taconeando fuerte.

¿Era el secreto para bajar de peso o la receta para volverse millonario? No, era “50 Shades of Grey”, el libro erótico que trae a más de 40 millones de lectoras loquitas. Y es que en las últimas 16 semanas se ha convertido en todo un fenómeno. Lo he visto en 7 países distintos y traducido a cada idioma. Lo he visto en el metro, en Kindles y hasta en el escritorio de compañeras de trabajo. Ha sacado a Barnes & Noble de la fuerte caída y logrado que por primera vez en la historia un e-book superara las ventas del impreso. Ahora Walgreens tiene exhibiciones de vibradores y las cuerdas de tela están agotadas. Y por si todo eso fuera poco, hay varios testimoniales en YouTube de esposos agradeciendo al libro por regresarle la pasión a sus matrimonios.

El libro tiene la fórmula ganadora de la típica novela mexicana: chavita virgen, nerd y torpe se enamora de guapo, mujeriego y rico. Con un ingrediente extra: escenas sexuales extremadamente descriptivas. Los personajes son bastante básicos y como la autora es inglesa y jamás ha ido a Seattle prácticamente no salen de 4 camas distintas. Todo eso en larguiiiiiísimos capítulos que, fuera de las escenas cachondas, tienden a ser un poco aburridos.

Así que el hecho de que todo tipo de mujeres estuvieran emocionadas con el tema me llevó no sólo a leerlo sino también a investigar y preguntar. ¿Es moda? ¿Es amor? ¿Es morbo? ¿Qué es eso que lleva a las chavas más fresas de las Lomas a aceptar que están llevando a la cama material de lectura más sexual que el libro vaquero de sus choferes?

Creo que moda tiene mucho que ver, dado que el 90% de la publicidad se ha hecho de boca en boca. En un principio pensé que el libro estaba en el anaquel de “No-leo-nada-desde-el-Código-de-Da-Vinci” pero tan sólo que las ventas hayan rebasado ya a Harry Potter y Twilight (vs ventas en el mismo periodo) comprueban que no es lo único.

¿Amor? El tipo es dominante y posesivo pero también no hace otra cosa mas que pensar en ella y en cómo hacerla felíz. Es irrealmente atento e irrealmente bueno en la cama. Hace y dice todas esas cosas que sólo haría y diría un guey en la mente de una mujer -así que sí, para las que viven esperando al príncipe azul podría ser el cupido perfecto.

¿Morbo? Un tanto no y un poco sí. No es la primera novela erótica ni es complicado entrar a sitios de internet con videos pornos. Pero las mujeres (o la mayoría) no lo hacemos. Sin embargo, sí es la primera vez que una amiga te recomienda este tipo de cosas. Es la primera vez que es socialmente aceptado no sólo leerlo sino hablar de él en público. Entrar a la librería y pedirlo sin pena. Comprarlo y ponerlo en el buró. Contarle a tu pareja y reírse al respecto.

Mi explicación a éste fenómeno la terminé encontrando cuando busqué la diferencia entre pornográfico y erótico. Lo pornográfico es lo burdo, visual y vulgar. Lo que carece de trama y ven los chavos adolescentes. Lo que nunca le llamó la atención a las mujeres. Lo erótico, en cambio, cuenta una historia y habla de sentimientos, atrapa a la mente, produce sensaciones y tiene efectos más allá del momento en el que se está leyendo el material. Lo pornográfico es la chava que trae la pizza, cogen y se va. Lo erótico incluye date, vino, besos, nervios, sexo, abrazo con cuchareo y de nuevo nervios al despedirse.

Científicos cognitivos comprueban que la lectura de lo erótico despiertan el deseo sexual de las mujeres e incrementan el líbido. Así que claro que las mujeres están emocionadas y claro que éste material ha revivido la pasión en relaciones… Las mujeres no estábamos acostumbradas a tener estimulantes mentales ni está (o estaba) bien visto conseguirlos. La rutina mata y los estereotipos más. El 50% de la población mundial estaba aislado del mundo pornográfico y hoy despierta con la tendencia erótica.

A mis queridas amigas, si lo quieren disfrazar de moda, amor o morbo, cada quien elige. En lo personal, no pienso leer ni el 2 ni el 3, pero sí le doy la bienvenida a esta tendencia por una sencilla razón: el líbido produce serotonina y la serotonina felicidad.

Denle las gracias a Grey por un mundo más feliz. Y a Ellen DeGeneres también.

 

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